Guía de tratamiento con sales de litio. - Juan Luis Figuerido

Posted by | agosto 12, 2013 | Recursos | No Comments

Esta guía se ha elaborado pensando en usted, y en todas las personas que pueden beneficiarse de un tratamiento con litio. Además creemos que sus familiares también pueden encontrar útil esta información. Esperamos pueda ayudarles a entender algo mejor el tratamiento y prevenirles acerca de posibles riesgos.

Lea cuidadosamente cada uno de los apartados, apunte todas las dudas que puedan surgirle y coméntelo con su médico. Un librito no podrá responder a todas sus inquietudes, sólo una relación de confianza con su médico podrá completarlo.

¿Qué es el litio?

El litio es un elemento químico muy simple, siendo el metal más ligero que se conoce.

El litio en forma pura no se encuentra en la naturaleza pero formando sales con otros compuestos está bastante extendido (rocas, agua de mar..).En muy pequeñas cantidades pasa al cuerpo humano con la comida y el agua.

¿Cuál es su uso en medicina?

Actualmente es el tratamiento más eficaz para el control del trastorno maníaco-depresivo o trastorno afectivo bipolar.

Maniaco-depresivo quiere decir lo mismo que afectivo bipolar. Es decir, la oscilación entre un estado que va desde la manía (que en psiquiatría significa exaltación, euforia, irritabilidad, mucha actividad) a la depresión(tristeza, abatimiento, falta de energía, desesperación). Son los dos polos aumentados de lo que llamamos afectos normales (alegría, pena).Ambos estados pueden ser graves y requerir una hospitalización como manera de prevenir peores consecuencias.

Hay personas a quienes uno de estos estados les sucede una o dos veces en su vida, mientras que otros pueden tener recaídas más frecuentes.

Este trastorno no es raro, se estima que 1 de cada 100 personas lo sufrirá, siendo 150 de cada 1000 los que tendrán una depresión grave en su vida.

En muchos estudios se ha visto que esta enfermedad se presenta con más frecuencia en algunas familias. Sin embargo, no hay conclusiones definitivas que nos permitan dar una explicación hereditaria total en su aparición, ni predecir con precisión los riesgos de trasmitirla a los hijos.

Todavía hoy, en parte, es un misterio la causa de la enfermedad maníaco-depresiva. Aunque no existe una medicación que pueda curarla, el litio es la manera más eficaz de controlarla.

El litio puede ser de ayuda en dos formas:

Cortando un período repentino de manía (y en ocasiones de depresión).

Previniendo futuras recaídas.

Esta última idea es muy importante, como el litio se usa de manera preventiva generalmente, si se abandona de una manera brusca se correrá el riesgo de recaer.

El tratamiento con litio se plantea como un tratamiento a largo plazo, en general de varios años. Solo se aconseja suspender el tratamiento tras un período prudente sin recaídas y siempre de acuerdo con su médico.

No hay una regla fija acerca de cuanto tiempo se deberá tomar el litio, la misma enfermedad es diferente en muchas ocasiones ocurriendo de formas muy diversas en cada persona. Entonces solo una valoración individualizada puede servir.

¿Qué se le puede pedir al litio?

En la mayoría de los casos una mejoría a largo plazo. No es de esperar que esto se note repentinamente y habrá que esperar un tiempo prudencial. Muchas veces será necesario utilizarlo junto a otras medicaciones al inicio del tratamiento.

Una vez que el litio se empieza a tomar, pasa a la sangre y de aquí a todos los tejidos del organismo. Los riñones se encargarán de expulsarlo luego por la orina.

Se cree que en el cerebro, más concretamente en los lugares responsables de las emociones y de algunas conductas, el litio actúa sobre posibles alteraciones químicas, estabilizando de esta forma el estado de animo. Esto no quiere decir que las personas con oscilaciones llamativas de su estado de ánimo tengan menos litio que las demás, sino que se benefician de cantidades mucho más elevadas que el resto.

Desgraciadamente, muchas veces no se puede controlar totalmente la enfermedad y puede ocurrir alguna recaída. En estos casos, como han demostrado las investigaciones, la intensidad de los síntomas es menor y aparecen de forma más distanciada. Aunque no todo el mundo responde a este tratamiento, la mayoría de las personas lo hacen y por eso es importante esperar un plazo prudencial de tiempo antes de juzgar su utilidad.

En caso de una recaída puede necesitarse reajustar la dosis o añadir otra medicación complementaria.

El litio actúa sobre la parte bioquímica o física del cerebro, pero como en todo problema mental no podemos olvidar la parte psicológica. Establecer una relación de confianza con su médico le ayudará a sentirse mejor, su médico le indicará si requiere algún tratamiento adicional.

¿Cómo empezar un tratamiento con sales de litio?

Su médico se habrá interesado por su historial médico. Entre las muchas cosas que necesitará saber su médico destacaremos lo siguiente (coménteselo si no lo hizo ya).

Otras enfermedades: de corazón, de la glándula tiroides, del riñón, epilepsia, diabetes mellitus, reacciones alérgicas.

Otras medicaciones: para el asma, tensión arterial, diuréticos…  y cualquier otra que esté tomando.

Alimentación: mucho café o té, alcohol, comidas sin sal, dietas especiales.

Actividades: trabajo de precisión con las manos(a veces se dificulta por un ligero temblor), trabajos arriesgados con máquinas y vehículos.

Embarazo y lactancia: el litio no debe tomarse en los tres primeros meses de gestación(consulte con su médico si desea quedarse embarazada. Si el litio se receta después, muchas veces se necesitará una dosis mayor, ya que en esta época el riñón filtra más, para disminuirla al acercarse el parto. Como el litio pasa a la leche materna, se aconseja no amamantar y utilizar leches artificiales.

Una vez decidido que el tratamiento puede ser beneficioso, se pedirán una serie de pruebas y análisis para garantizar que su organismo funciona bien y así aumentar su seguridad. Muchos de ellos dependerán del estado del paciente y del criterio médico.

Son importantes los análisis de sangre, para saber si su riñón y tiroides funcionan bien, ya que estos órganos son los más fácilmente afectados y, también, para descartar otras enfermedades que pueden estar originando  síntomas del estilo de la manía o de la depresión.

Lo más probable es que empiece a tomar las pastillas de una forma escalonada, para terminar con dos o tres tomas al día (cada 8 ó 12 horas). Comente a su médico la forma más cómoda de hacerlo, por ejemplo si come fuera de casa regularmente, puede ser más conveniente tomar las pastillas cada 12 horas(desayuno y cena), sino será mejor distribuirlas cada 8 horas.

Es muy importante que tome la cantidad indicada. Menos, quizás, no le haga efecto y no sirva de nada; más, puede ser tóxico.

Asegúrese de tener siempre pastillas suficientes y no deje para última hora el ir a comprarlas. Corre el riesgo de quedarse sin ellas sin darse cuenta.

ANÁLISIS DE LITIO EN SANGRE: LITEMIA

A diferencia de otras medicaciones, en que es muy difícil saber la cantidad exacta que pasa a la sangre, con el litio es posible controlar la concentración exacta que en un momento hay en el organismo. Esto tiene grandes ventajas, ya que permite ajustar al máximo la cantidad necesaria de pastillas en cada persona: Así se pueden evitar las dosis pequeñas que no tienen ningún efecto, o las dosis grandes que pueden ser tóxicas.

Se están ensayando métodos para hacerlo directamente de la saliva, pero por ahora la forma más fiable de saberlo es con un análisis de sangre. A muy pocas personas les hace gracia el ir a sacarse sangre, consuela saber que esta molestia merece la pena como manera de evitar riesgos.

Este análisis se llama “litemia”, cuando la concentración en sangre oscila entre 0,6 y 1,2 miliequivalentes por litro (mEq/l) se dice que está en niveles “terapéuticos”, estas concentraciones variarán ligeramente con cada individuo y podrán ser conseguidas con diferente cantidad de pastillas según las circunstancias.

La frecuencia de estos análisis será establecida por su médico. En general, son necesarios análisis más frecuentes, al principio incluso semanalmente. Una vez se han alcanzado niveles estables los análisis pasarán a ser mensuales, trimestrales o más distanciados.

Antes de un análisis asegúrese de:

Haber tomado regularmente el litio los días previos.

Que le saquen la sangre lo más cerca posible de las 12 horas tras la última toma de pastillas.

Los análisis se hacen generalmente a primera hora de la mañana, para favorecer que hayan transcurrido 12 horas desde la última dosis de la noche. Si el análisis se hace antes, los resultados serán falsamente altos: si se hace más tarde,serán falsamente bajos.

Por tanto:

Se deberá tomar la medicación de la noche 12 horas antes (por ejemplo, si el análisis es a las 9 de la mañana, las últimas pastillas se habrán tomado a las 9 de la noche anterior).

Podrá desayunar. Sólo es necesario acudir en ayunas si el médico se lo avisa porque se vayan a pedir otros análisis complementarios.

No tome la medicación de esa mañana hasta después del análisis.

Apunte en un papel la hora en qué tomó la medicación a la noche y la hora en que le sacaron sangre.

 

EFECTOS SECUNDARIOS DEL LITIO

Desgraciadamente, como la mayoría de las medicaciones, junto a sus efectos positivos pueden aparecer otros no deseados. Es importante aprender a reconocerlos y poner los medios para corregirlos. La aparición de estos efectos indeseables no es igual en todas las personas. Muchos, apenas tienen importancia, otros pasan con el tiempo, otros pueden ser indicativos de toxicidad y es por ello que siempre deben ponerse en conocimiento del médico.

Efectos secundarios menores, que no requerirán atención médica especial o urgente

En un principio, mientras se ajusta la dosis y el cuerpo se acostumbra, pueden aparecer:

Sed aumentada.

Orina aumentada.

Ligeras náuseas.

Ligeras molestias de estómago.

Temblor fino en las manos.

Ligera somnolencia.

Debilidad muscular.

Disminución del interés sexual.

Ligeros mareos.

Flojedad de vientre(no realmente diarrea).

Aumento de peso.

Sabor metálico en la boca.

Sequedad de boca.

Empeoramiento del acné o de la psoriasis.

 

No se asuste por esta lista tan larga, nunca aparecen todos juntos y generalmente son de muy baja intensidad.

 

Sobre todo al iniciar el tratamiento, un cuidado especial ha de ponerse si se conduce o maneja máquinas peligrosas.

 

Tomando pastillas con las comidas, se pueden evitar muchos de los posibles efectos desagradables.

 

 

Existen otros efectos secundarios que pueden aparecer con el paso del tiempo como el aumento de peso, o los cambios en la glándula tiroidea. Estos efectos no se presentan en todos los pacientes. En general, el litio es un tratamiento eficaz y seguro.

 

Existen algunos “trucos” para reducir al mínimo las posibles molestias:

 

Para la sed y la orina: Habitúese a beber más agua diariamente. Evite los refrescos con azúcar que con seguridad le harán engordar. No se apure públicamente de ir con frecuencia al

servicio, en su lugar de trabajo puede avisar que está tomando

una medicación que le aumenta la necesidad de orinar y en unos

días a nadie le extrañará su conducta que por otra parte no

afectará a la calidad del trabajo.

 

Para el temblor: Tome las pastillas con la comida o en dosis más pequeñas y frecuentes. La cafeína puede empeorarlo (café, té, refrescos de cola, pastillas con cafeína). En casos extremos quizás esté indicado añadir otra medicación para reducirlo (propanolol).

 

Aumento de peso: las pastillas “no engordan”, engorda la comida. El tomar litio puede favorecer que se engorde, pero la única forma de controlarlo es una dieta equilibrada y un ejercicio adecuado. Ya se ha avisado de los riesgos de los regímenes severos así como de la escasez de líquidos, además nunca tome ningún tipo de pastilla para adelgazar.

 

Náuseas: Tome el litio con las comidas o en dosis más frecuentes y pequeñas.

 

Signos de alerta por los que debe acudir al médico.

 

En concentraciones altas, el litio puede llegar a ser tóxico. Es importante que aprenda a reconocer las situaciones de alarma y deje las pastillas consultando con el médico.

 

Estas situaciones pueden ser:

 

Diarrea persistente.

Debilidad generalizada.

Vómitos o náuseas intensas.

Mareos o vértigos marcados.

Temblor grosero de manos o piernas.

Dificultad para andar.

Calambres musculares frecuentes.

Hablar farfullante.

Visión borrosa.

Pulso irregular del corazón.

Confusión.

Hinchazón de los pies o tobillos.

Gran malestar.

 

Todo lo anterior puede originarse por otras muchas causas, pero al aparecer también cuando los niveles de litio son altos es importante estar sobre aviso para controlar su origen.

 

CUIDADO CON EL AGUA Y LA SAL

 

Aparte de no olvidar sus pastillas, no deberá tener otra preocupación que comer con suficiente sal común (nunca deje de tomar sal sin consultar con el médico), y beber todo el agua que necesite (el agua es buena para ayudar a los riñones).

 

Si el cuerpo pierde sal, los riñones eliminarán el litio más lentamente y se acumulará en el cuerpo. A veces  es necesaria una dieta sin sal para la hipertensión o para perder peso, si esto no se controla el litio puede llegar a ser tóxico. También se puede perder sal si se toman pastillas para orinar más o se suda mucho.

 

Con el agua ocurre algo similar. Si hay poca, a los riñones les cuesta eliminar el litio por la orina. Hay personas a las que el litio les hace orinar más, si este es su caso no deje de beber a pesar de las molestias.

 

Si sigue estos consejos no tendrá mayores dificultades:

 

Beba de 2 ½ a 3 ½ litros de líquido diarios.

 

 

 

Evite la cafeína (café, té, refrescos de cola), ya que hace perder agua y empeoran el temblor.

Coma con sal.

Cuidado con el exceso de sudor (calor, ejercicio pesado, sauna, fiebre), deberá beber más.

Cuidado con las pastillas para orinar (diuréticos).

Cuidado con vómitos y diarreas (se pierde agua).

ALGUNOS OTROS CONSEJOS Y ACLARACIONES

 

Guarde las pastillas en un lugar seco, templado y al resguardo de la luz del sol; el cuarto de baño y la cocina no suelen ser sitios adecuados, por la humedad y el calor. Siempre alejadas de los niños.

El litio no crea adicción.

No pierde efecto con tratamientos prolongados.

Para nadie está indicado el exceso de bebidas alcohólicas, tomando litio se puede beber con mucha moderación.

El ejercicio es bueno para todos, es saludable y evita el aumento de peso. Tenga precaución de tomar suficiente líquido tras haber sudado y coma con sal. Si hace ejercicio habitualmente, puede programarse para que las pastillas no coincidan justo antes de un esfuerzo muy fuerte.

Si se olvida de tomar alguna de las dosis, tómela si lo recuerda en menos de tres horas, sino espere hasta la siguiente dosis. Nunca doble la dosis para “recuperar” lo olvidado ya que puede alcanzar niveles muy altos en sangre.

Una vez que se consiga ajustar la dosis necesaria y ver que es efectiva, siendo a veces necesarios varios medicamentos, es de esperar que pueda hacer su vida con toda normalidad. El litio parece ser el tratamiento farmacológico más específico para la enfermedad maníaco-depresiva. Si no es efectivo para su caso, otros tratamientos deberán intentarse.

Si tiene que ser operado, especialmente si es de suponer que no se va a poder controlar el agua y la sal, coméntelo.

Si mientras toma el litio se pone enfermo por cualquier otra causa, especialmente con fiebre, náuseas, vómitos o diarrea, consúltelo con su médico.

No existe una respuesta única para el tiempo que puede ser necesario de tratamiento. Variará con la frecuencia e intensidad de posibles recaídas. Algunas personas deberán tomar el litio indefinidamente, mientras que otras necesitan sólo periodos limitados.

No se confíe, es posible que tras un período sin síntomas piense que tomar tantas pastillas no está justificado, en muchas ocasiones abandonar la medicación por aburrimiento o por “el qué dirán”, se sigue de una recaída.

El reducir la dosis no hará que se encuentre “un poco más animado” o alegre, seguramente lo único que conseguirá es situarse en niveles no efectivos.

Las pastillas no son toda la solución. Iniciar un proceso de psicoterapia(charlas acerca de Ud. mismo con un profesional) puede ser muy indicado. Bien sea individualmente, en grupo o en familia, es muy seguro que le ayudará a entenderse mejor y controlar emociones que muchas veces no tienen que ver con lo que pasa a su alrededor.

La mayoría de medicinas pueden tomarse con el litio, el mejor consejo es comentar con todos los médicos que le atiendan que lo está tomando y consultar antes de tomar cualquier medicación.

 

Una lista no completa de medicinas que pueden estar contraindicadas, o que deben tomarse bajo control médico:

 

Indometacina.

Fenilbutazona.

Ibuprofén.

Acido mefenámico.

Diuréticos(para tratar la retención de líquidos o la hipertensión, aumentan la orina):

– Hidroclorotiacida.

– Clorotiacida.

– Otras tiacidas.

Antihipertensivos como metildopa.

Digoxina para el corazón.

Antibióticos como tetraciclina y espectinomicina.

 

Antes de iniciar un tratamiento con litio y una vez al año se realizará una exploración completa con análisis de sangre y orina, electrocardiograma y función tiroidea.

 

Teniendo en cuenta estas pequeñas normas, es muy probable que tenga una favorable evolución de su enfermedad, en la mayor parte de los casos se previenen las recaídas y si éstas se producen son más atenuadas.

 

SI DESEA RECIBIR MÁS INFORMACIÓN NO DUDE EN COMUNICÁRNOSLO, LE ATENDEREMOS CON MUCHO GUSTO.

 

INFORMACIÓN OBTENIDA DE LAS SIGUIENTES FUENTES:

Guía de tratamiento con litio, Unidad de Psiquiatría del Hospital Santiago Apóstol de Vitoria-Gasteiz.

Guía de tratamiento con sales de litio, Dr. Oscar Martínez Azumendi. Asociación Vasca de Salud Mental.

Guía de tratamiento con sales de  litio de la Administración de la Comunidad Autónoma de Euzkadi. Dpto. de Sanidad y Consumo.

About Juan Luis Figuerido Poulain

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puede contactar conmigo llamando al 638 865 346 o por email Contacto